Who We Are
Ofrecemos servicios TIC para mejorar la seguridad contra incendios, la seguridad humana y la seguridad eléctrica a nivel global, garantizando el cumplimiento y reduciendo riesgos.

Estar preparado para reconocer los fallos de los rociadores y responder a ellos no solo es una medida de seguridad fundamental, sino también una responsabilidad ligada al cumplimiento normativo y al bienestar de su entorno y su comunidad. En nuestros dos blogs anteriores, abordamos el proceso de ensayo en servicio y los procedimientos esenciales de muestreo, ambos componentes clave para comprender y afrontar los fallos de los rociadores. En conjunto, detallaron los intervalos de ensayo clave, algunos protocolos de inspección a nivel de planta y los pasos esenciales necesarios para ensayar correctamente sus rociadores. La norma NFPA 25 exige que los rociadores se sustituyan o se ensayen en función de sus intervalos establecidos. Para que los rociadores permanezcan en servicio en estos intervalos establecidos, el cumplimiento exige que se sometan a un ensayo adecuado. Tras completar sus inspecciones a nivel de planta, comprobar si hay signos de daño y enviar sus muestras de rociadores, el siguiente paso es revisar los resultados de los ensayos. En este tercer segmento de nuestra serie de cuatro partes sobre el ensayo de rociadores, profundizaremos en lo que significa que un rociador falle y en las medidas que deben tomarse a continuación.
El proceso de ensayo de rociadores implica diversos factores, que tratamos en la parte 1 de nuestra serie de blogs, Cómo afrontar los requisitos del proceso de ensayo en servicio. Una vez que Dyne recibe sus muestras de rociadores, estas se colocan en un horno para medir su índice de tiempo de respuesta (RTI), así como el despeje del conducto de agua a 7 psi, determinando finalmente si los rociadores aprueban o fallan. Según Dyne Fire Protection Labs, una empresa de NFPA Global Solutions, el 5,4 % de los rociadores ensayados hasta la fecha han fallado. Si desglosamos esta tasa de fallos, encontramos lo siguiente:
Los fallos en los que los rociadores no se activan pueden producirse por varias razones. Las causas más frecuentes incluyen la pérdida de fluido relacionada con la antigüedad, la acumulación de residuos o la corrosión del mecanismo de liberación. Este es el fallo más crítico, ya que no se dispersaría nada de agua y el rociador se consideraría inoperante. Cuando un rociador se activa demasiado tarde, sigue funcionando, pero no como fue diseñado. Aunque el agua se dispersará igualmente, puede que no lo haga con el tiempo de respuesta necesario para una supresión eficaz. Sin embargo, el fallo más frecuente se produce cuando el rociador se activa pero el sello de agua no se libera correctamente. En este caso, el sello de agua permanece en su sitio incluso después de que se active el mecanismo de liberación. Lo ideal es que el mecanismo de liberación despeje el paso del agua, pero si el sello de agua está corroído o atascado de algún modo en el conducto de agua, impide una liberación adecuada.
Nota: Es importante reconocer que algunos rociadores pueden fallar debido a una combinación de estos problemas.
Aunque los rociadores con sello de agua de junta tórica (O-ring) se retiraron del mercado por primera vez en 2001 debido a su elevado riesgo de fallo, siguen apareciendo en el campo. Solo en 2024, Dyne Fire Protection Labs descubrió que el 4 % de los rociadores enviados para su ensayo seguían utilizando este diseño obsoleto, lo que se tradujo en una tasa de fallos del 54 %. Esto sirve como un serio recordatorio de que, si su sistema todavía contiene rociadores con sellos de agua de junta tórica, deben identificarse y sustituirse lo antes posible para garantizar que su sistema funcione correctamente cuando más se necesita.
Cuando empezamos a asimilar este tipo de datos, es importante ver cómo repercuten en los resultados del mundo real. Historias como la de Plymouth, Minnesota, ponen de relieve precisamente por qué los sistemas de rociadores funcionales son tan importantes. En un centro de enfermería especializada de tres plantas que albergaba a 65 residentes, una sola cabeza de rociador se activó durante un incendio en un armario en una habitación con dos pacientes encamados. Ese único rociador controló las llamas hasta que llegaron los bomberos y las extinguieron por completo, evitando en última instancia lo que podría haber sido un desenlace trágico. Este incidente subraya el potencial para salvar vidas de unos sistemas de rociadores correctamente mantenidos y ensayados. También refuerza la necesidad de cumplir estrictamente las normas NFPA 25 para verificar que su sistema funcionará cuando más importa. Un rociador defectuoso puede marcar la diferencia entre un suceso contenido y una pérdida devastadora.
¿Qué ocurre si mi rociador falla?
Si un rociador no se activa o no se libera por completo, la norma NFPA 25 exige que se sustituyan todos los rociadores dentro del área de muestreo definida. Es importante recordar que el área de muestreo es la sección específica que usted designó para el ensayo. Por ejemplo, si su área de muestreo abarca todo el edificio, entonces deben sustituirse todos los rociadores de todo el edificio. Sin embargo, si definió una sección más pequeña, como solo el almacén, como su área de muestreo, entonces solo será necesario sustituir los rociadores de ese espacio. Por eso, definir claramente su área de muestreo desde el principio es una parte fundamental del proceso global de ensayo de rociadores.
Este requisito introduce una importante consideración de relación coste-beneficio a la hora de establecer sus áreas de muestreo. Aunque seleccionar todo el edificio como una única área de muestreo pueda parecer más sencillo, también conlleva un mayor riesgo, porque un solo rociador defectuoso podría exigir la sustitución de todo el sistema. Por el contrario, dividir sus instalaciones en varias áreas de muestreo más pequeñas puede minimizar la exposición financiera, limitando el alcance de la sustitución únicamente al área afectada. Ser deliberado en cuanto a cómo se definen sus áreas de muestreo no solo es un enfoque estratégico para gestionar los costes, sino también una forma inteligente de reducir el posible impacto de los fallos de los rociadores y de favorecer el cumplimiento a largo plazo de la norma NFPA 25.
Cada rociador ensayado por Dyne Fire Protection Labs viene acompañado de un informe de ensayo de laboratorio detallado, que proporciona información crítica sobre el rendimiento y las especificaciones de cada muestra. El informe incluye:
Nota: Estos informes están disponibles para su consulta a través del sitio web de Dyne, lo que ofrece total transparencia sobre los resultados de sus ensayos y le ayuda a tomar decisiones fundamentadas para el mantenimiento del sistema y el cumplimiento normativo.
Los datos, las historias y los requisitos apuntan todos a una verdad innegable: el conocimiento es realmente prevención. Comprender cómo y por qué fallan los rociadores, cumplir las normas NFPA 25 y tomar decisiones fundamentadas sobre su estrategia de ensayo puede marcar la diferencia entre mitigar un desastre o afrontar graves consecuencias. A medida que avanza nuestra serie sobre el ensayo de rociadores, seguiremos desgranando los elementos críticos que contribuyen a la protección contra incendios, el cumplimiento normativo y la seguridad. Esté atento al cuarto y último segmento.